Posteado por: aleph | abril 25, 2011

CAPÍTULO 9

–          ¿Qué me habías preguntado? Ah ya, qué si sé dónde está papá.

Erik se había sentado con ellos, uniéndose sin pedir permiso a la conversación. Alphonse se sentía un poco inseguro en aquello terreno, pero por suerte contaba con algo a su favor. Intentó olvidarse de aquella persona y prestar tan solo atención a su hermana. La chica estaba acurrucada en el pecho de aquel hombre ataviado de uniforme, mientras él le pasaba la mano por el hombro.

–          A veces me llama. Pero muy pocas. Siempre lo hace desde un número de cabina o desconocido. No sé dónde vive, ni nada. Y siempre me pregunta lo mismo. Me pregunta que qué tal estoy, que si sigo teniendo dinero y no tengo problemas y que si he vuelto a saber de ti. Siempre le respondo lo mismo, pero esta vez cambiará una respuesta.

–          No – El tono de Alphonse era bastante duro, y asustó a su hermana. Estaba cabreado – No le digas que he estado en tu casa. Es más, no le digas que me has visto. Para él sigo desaparecido. Pero debes hacerme un favor – Alphonse se colocó en una posición más cómoda, y su hermana, al ver que era importante se colocó derecha – Debes hacer que venga a casa. Di que venga a visitarte o algo. Tengo que hablar con él cara a cara, y si le dices que estoy aquí no va a venir.

–          Cómo no va a venir Alphons…

–          No, no va a venir. Hazme ese favor Lucy. Ya sé que no soy quién para pedirte favores después de quince años. Pero por favor. Te estaré muy agradecido.

Lucy miró a Erik, el cual le devolvió una mirada de ignorancia al no saber de que iba el tema.

–          Bueno, lo intentaré. Pero no sé cuándo llamará.

–          Espero que en este medio año lo haga.

Un incómodo silencio atravesó la habitación. Alphonse estaba un poco enojado. Hablar de Alexandre hacía que su sangre hirviera. Quizás había sido por su vida dura, pero creía que parte de culpa de la muerte de su madre era por su padre.

Agachó la cabeza, dubitativo. Notó como Erik, el novio de su hermana, le miraba. No quiso levantar la cabeza y devolvérsela, por lo que se mantuvo en esa posición durante varios minutos. Estaba cansado y le dolía la cabeza.

–          ¿Y cómo es que no has venido por aquí en tanto tiempo, Alph..? – Erik no recordaba su nombre

–          Alphonse – Terminó su cuñado – Han pasado muchas cosas que me han impedido no venir – Observó su placa y se mostró sorprendido, disimulando haberla visto antes – Veo que eres policía ¿De qué departamento eres?

–          De la Comisión de captura y detención de sujetos no éticos – Le dijo con cierto orgullo

–          Es decir, que cazas Rattzel – Terció Alphonse con cierta dejadez y estupor.

Erik se sintió molesto con aquel comentario. Alphonse lo estaba sintiendo. Pero el policía consiguió mantener la compostura y disimular el malestar que tenía con el hermano de la persona que quería. Alphonse le observaba  con mirada desafiante. Lucy también cruzó miradas con su hermano, una mirada de molestia. Pero ella le entendía.

Alphonse se había dado cuenta de que no debía ser tan poco cauteloso, e intentó llevar la conversación por buen camino.

–          Me gusta la policía – Le comentó a su cuñado – Me da pena no poder entrar en ella.

–          ¿Por qué no puedes? – Le preguntó con curiosidad

–          Bueno, tuve algunos problemas con la ley, podríamos decir.

Aunque sabía que su hermana lo pasaba mal se divertía haciendo esto. Erik volvió a desviar la mirada, sin saber como contestar a aquella respuesta. Quizás era una provocación o una advertencia de que tuviera cuidado. Pero Alphonse no se quedó para escuchar lo que tuviera que decir. Miró la hora en su reloj y se colocó el pelo con cuidado.

–          Ya es tarde, hermana. Tengo que irme.

–          Vale Alphonse. Pero antes toma mi número. No quiero volver a perder el contacto contigo

–          No te preocupes, volveré a verte. Estaré aquí durante un tiempo

–          Puedes venirte aquí  a dormir si quieres ¿Dónde estás hospedado?

Alphonse miró a Erik tras esa pregunta.

–          No puedo contestarte eso, Lucy. Ya hablaremos y te contaré bastantes cosas – Se acercó a ella y le besó la frente. Acto seguido miró a Erik – Cuídala. Adiós

Salió de la casa. Estaba lloviendo. El día había empeorado bastante desde que había amanecido.

–          Por cierto – Recordó a su hermana en alto – Localiza a Alexandre.

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